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Kevin Bradshaw, el mayor anotador de la NCAA que se perdió la NBA, pero encontró la sociedad

Ostenta el récord de anotación en un partido de la NCAA (72) frente a un oponente de la División I y anotó 101 puntos en un partido de la 2ª división israelí.

A finales de los años 70 y principios de los 80, Kevin Bradshaw (13-2-1965) era un adolescente más de Florida, al que le gustaba jugar al baloncesto. Estudió y jugó al baloncesto en Buchholz High Schooll, jugando junto a Vernon Maxwell (13 temporadas en la NBA). Bradshaw promedió 30,6 puntos como senior en 1983 y fue nombrado primer equipo All-State.

Bradshaw optó por jugar para la universidad de Bethune-Cookman. Allí promedió 12,9 pts en el primer curso y 19 pts, 4,4, reb y 1,6 ast durante el segundo curso. Deportivamente le iba bien, aunque como jugaba en una pequeña conferencia no recibía mucha atención, pero no estaba contento con su vida. Reconocería años más tarde, que era inmaduro y estaba con la multitud equivocada. Estaba harto de que ser una estrella del baloncesto cambiara la forma en que la gente lo miraba. Se sentía perdido y confuso, y decidió dejar la universidad en 1985, con la idea de que nunca más volvería a jugar al baloncesto.
“Fue un momento turbulento en mi vida; casi pensé que el baloncesto había terminado para mí». “Estaba tan frustrado que me sentí como un pedazo de carne mientras jugaba baloncesto. No estaba recibiendo el tipo de atención que quería».
Además necesitaba dinero para mantener a su novia que estaba embarazada.
Sabía que algo faltaba en su vida y se inscribió en la Marina. Se casó antes de marchar a un entrenamiento en San Diego y esperaba reunirse con su mujer en California, pero ella no apareció. El matrimonio fue anulado.

Dijo que vio que su mundo cambiaba drásticamente mientras se adaptaba a la forma de hacer las cosas de la Marina. «Quienquiera que estuviera tratando conmigo estaba tratando conmigo como persona». “Eso fue nuevo para mí. Las relaciones eran reales. No se basaron en poner una pelota en un aro».En la Marina, no tocó una pelota de baloncesto durante un año hasta que comenzó a juntarse con amigos. Después se uniría a la gira del equipo All-Navy All Stars y All-Armed Forces, coincidiendo con David Robinson, la estrella universitaria que estaba sirviendo en la Marina, antes de ir a la NBA, donde acabaría entre los 50 mejores de la historia. Bradshaw captó la atención de Zarecky (entrenador de U.S. International Gulls) y de otros entrenadores universitarios. Después de obtener el permiso de la Armada para seguir una vez más su educación, Gary Zarecky, reclutó a Bradshaw, que vio en él cualidades anotadoras para el estilo de juego rápido de su equipo. 

“Fue un escuadrón increíble», dijo Bradshaw sobre el equipo de las Fuerzas Armadas. “Por eso salí del ejército con tanta confianza, porque jugué con todos estos muchachos. Estos muchachos me convencieron: ‘Oye, necesitas volver a la escuela.” Cuatro años después, con 24 años, volvía a la universidad. Su posición era escolta, clásica posición para alguien que mide en torno a 1,96 m. Ese primer curso (1989-1990) promedió, nada menos que 31,3 pts, anotando 2,6 triples por partido con un 33,8% de acierto. En tiros de dos obtuvo un 44,3% y en tiros libres, 84,4%. Quedó segundo en anotación de la NCAA, por detrás de los 35,3 pts de Bo Kimble (Loyola Marymount), pero colectivamente lograron poco, 12 victorias y 16 derrotas. Era el cuarto equipo que más anotaba, con 97,8 puntos por encuentro pero prácticamente también era el que más puntos recibía, 102,0.

Aquí se le puede ver en un partido en el que anotó 32 puntos en una derrota por 166-101:

U.S. International empezó con buenos jugadores alrededor de Bradshaw, pero la inestabilidad financiera de la universidad cambió al equipo, y la escuela acabó declarándose en bancarrota al finalizar el siguiente curso. Durante ese segundo curso, Kevin siguió a lo suyo, conseguía más o menos la mitad de los puntos del equipo, pero solo llevaban una victoria en los primeros 15 partidos.

El 5 de enero de 1991, en el decimosexto partido, Bradshaw hizo historia en la NCAA al anotar 72 puntos en una nueva derrota por 186-140 ante la Universidad Loyola Marymount. Los 72 puntos suponen el récord de puntos en un partido de la NCAA frente a un oponente de la División I. En la primera parte había conseguido 48 puntos, y el entrenador, Zarecky,  quería que lograra el récord.  Jugó los 40 minutos y a 1:27 para terminar el partido, acertó dos tiros libres que superaban el récord de 69 puntos que Pete Maravich había establecido en una derrota con prórroga ante Alabama en 1970. «… el entrenador Zarecky aludió al hecho de que estábamos a punto de hacer historia si anotaba un par de puntos más», recordó. El equipo rival estaba haciendo todo lo posible para detenerlo, a veces enviando a dos y tres defensores contra él, pero Bradshaw era ajeno al récord de Maravich. Kevin hizo 19/23 tiros libres, 16/37 tiros de dos y 7/22 triples.

Sorprendentemente, la actuación récord,  no fue celebrada en general por la gente, incluso recibió correos de odio. Algo así como que los aficionados no querían que un jugador desconocido hubiera superado al gran Pete Maravich. «No lo entendí», dice Bradshaw.«Fue lo más loco», declararía 20 años después. “Había vivido un cierto estilo de vida rebelde cuando era más joven, pero había cambiado mi vida: un buen estudiante, en camino a graduarme, sin drogas, sin alcohol, y luego recibí toda esta reacción por romper un récord.” «Le dije a mis amigos: Estoy recibiendo más mala atención ahora que cuando estaba haciendo cosas malas, y eso me confundió.”Zarecky, lo achacó a que a los puristas del baloncesto no les gustaba el estilo de correr y lanzar de su equipo y se burlaron de un jugador sin nombre de una escuela sin nombre que superaba el récord de Maravich. «No tiene sentido para mí», dice Bradshaw. “Un chico sale y hace algo así, ¿por qué no darle palmaditas en la espalda?” «El próximo tipo que obtenga 72 o 73 puntos, probablemente construirán una estatua de él».

Finalizó la temporada como el máximo anotador con una de los mejores promedios de la historia de la NCAA, 37,6 puntos por juego. Era el promedio más alto desde la temporada 1976-77, en la que Freeman Williams (Portland State) hizo 38,8. Aportó también, 5,1 rebotes, 2,4 asistencias, 1,8 robos y 1,0 tapón, y sus porcentajes fueron del 79,9% en tiros libres, 45,1% en tiros de dos y de 29,1% en triples. Cierto es, que el equipo había tenido un resultado desastroso, 2 victorias y 26 derrotas, y tras la bancarrota fue la última temporada para la universidad. «Un joven tremendo, no podrías pedir un jugador más dedicado que Kevin». “Había mucha presión sobre él. En todo lo que pasamos, él nunca se quejó.”

A nivel individual había sido espectacular y esperaba la llamada de algún equipo de la NBA en el Draft, pero no la hubo.«Por tonto que parezca, estaba frustrado con el baloncesto» «En ese momento pensé ‘¿Cómo puede ser esto?'», “Pero mirando hacia atrás otra vez, fue que Dios no me dio más de lo que podía manejar. Si me hubieras puesto allí y metido todo ese dinero en mi bolsillo… podría haber tomado muchas malas decisiones.”Se quedó estudiando un año más para completar los estudios, viviendo en la calle durante tres meses.

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Un año más tarde le llegó una oferta para jugar en Israel, y se marchó con la idea de ganar dinero y volver en poco tiempo. El poco tiempo se convirtió en 16 años. Bradshaw fichó por el Maccabi Givat Shmuel (2ª división) y estuvo dos temporadas (1992-1994) con el equipo. Su capacidad de anotar la llevó consigo, siendo el segundo máximo anotador de la liga (38,1 puntos), incluyendo otra fantástica anotación en un partido; en 1993 alcanzó ¡101 puntos! en el triunfo de su equipo, 165-109. Luego jugó con Urban Nahariya. En 1994 y 1995 fue el máximo anotador de 2º división. Después pasó por Maccabi Haifa, Hapoel Tel Aviv después llamado Maccabi Ashdod y Elizur Ashkelon, ayudando en los objetivos de cada equipo. En 2004 se convirtió en el primer entrenador afroamericano en la historia del baloncesto profesional israelí, dirigiendo tres años al Hapoel Eilat. 

Sin embargo, fue el tiempo que pasó con y observando al pueblo israelí lo que realmente tuvo un impacto duradero. Se casó con una mujer israelí y se convirtió en ciudadano israelí, con lo que eso conlleva, dos años en las reservas israelíes. En un par de ocasiones, llevó un M-16 y estuvo de guardia en la frontera entre Israel y el Líbano. «Fue surrealista para mí» «Estaba tan incrustado en la cultura.» «La forma en que la gente sigue sus vidas… simplemente me mostró cuánto tiempo había perdido» “Al estar en el Medio Oriente, te ves obligado a ver las cosas de una manera real. Quiero decir, cuando sales a la calle y ves cómo explota un autobús, te preguntas ‘¿Por qué demonios perdería mi tiempo enojado con alguien?’ Porque así se te puede quitar la vida.» «Finalmente comencé a entender lo afortunado que fui» “En ese momento parecía muy complicado, pero Dios me llevó paso a paso, dándome exactamente lo que podía manejar. Incluso cuando no lo pedí, me puso en lugares donde necesitaba estar.» «Una vez que entiendes lo bueno que es Dios, no puedes evitar sentirte humilde y agradecido», dice. «No hay otra manera de que pueda vivir mi vida que como soldado para él y difundir su palabra y usar mi vida como testimonio para decirle a la gente que es real.»

En 2008, regresó a los Estados Unidos con su familia y pasó dos años como entrenador asistente en la escuela NAIA Point Loma Nazarene University en San Diego. Un día recordando sus días de instituto vio una web de alumnos. Por casualidad vio la cara de Greg Kappy y su información de contacto, él era la única persona que conocía o reconocía en esa página de ex alumnos. Fue solo una llamada telefónica, pero pudo escuchar la vacilación en su voz, porque pensó que estaba muerto. Le contó su historia y Greg, que trabajaba como localizador de ubicaciones de cine, decidió dirigir un documental sobre su vida. El documental, llamado «Shooting for Home», se estrenó en 2012 y ganó el premio de elección del público en un festival de cine en Los Ángeles.

Actualmente enseña y entrena, además de ser el director, en la escuela secundaria King-Chavez, y dirige los campamentos de baloncesto «Be the Best». En 2018, hablando para The San Diego Union-Tribune, dijo que desde su oficina de la escuela mira a través de la ventana el lugar donde vivió durante tres meses. Al aire libre. «Ha sido un poco escalofriante” «Me convertí en director hace dos años. Ahora miro el lugar donde solía dormir.” “Cuando USIU se declaró en quiebra en 1991, no me reclutaron. Necesitaba un año extra para obtener un título. No tenía a dónde ir hasta que la escuela comenzó de nuevo y no tenía un lugar para dormir. Entonces, de junio a septiembre, estuve aquí, al lado del lugar donde solía jugar. Tan cerca de casa como pude. Era un lugar familiar para mí.»

Para Kappy, su antiguo compañero de equipo ha cambiado mucho. «Es un tipo diferente al que era cuando éramos niños, puedo decirle eso», dijo. «Realmente no se podía saber por qué era tan bueno», dijo Kappy. «Fue algo así como lo dijo el entrenador [Zarecky], el box score llegaría al final y tendría 30 puntos. … Cinco personas diferentes tienen cinco razones diferentes. Nadie puede señalarlo. Era simplemente un gran jugador.»

Aquí el documental Shooting For Home:



Daniel Galea Monreal

Estadísticas y curiosidades del baloncesto.
Autor del libro Baloncesto de película