NBA Vintage

El tercer y último baile de Michael Jordan

La evolución y los mejores partidos en su última etapa como jugador

En 1997, Chicago Bulls eliminaba en primera ronda de playoffs a los Washington Bullets. Un 3-0 en el que Jordan promedió 37,3 puntos por partido, el primer escollo hacia un campeonato que terminó en manos de los de Chicago.

En 1998, el equipo de Washington, ahora con el apellido Wizards, no se clasificó para la postemporada, a pesar de haber terminado la temporada regular con un balance positivo (42-40). Ese mismo año, Jordan se retiró tras su sexto campeonato.

La siguiente temporada de la franquicia de Washington fue mucho peor, con solo 18 victorias de los 50 partidos que duró la de 1999. En enero del 2000, Michael Jordan (37 años) llegó a la franquicia para ocupar el cargo de presidente de operaciones. La temporada finalizó con balance de 29-53 y la siguiente fue pésima (19-63).

Para la temporada 2001-2002, Jordan fichó al entrenador Doug Collins, quien le entrenara en los Bulls entre 1987 y 1989. Ficharon a Tyronn Lue, actual campeón con Lakers, pero que solo había promediado 13 minutos en sus tres temporadas disputadas, y contaban con el número 1 del draft, Kwame Brown, (que dio el salto a la liga directamente desde el instituto) y otros tres novatos: Brendan Haywood, Etan Thomas y Bobby Simmons.

El 25 de septiembre de 2001, el directivo Jordan, anunció su segunda vuelta a la competición como jugador y que donaría su sueldo a las víctimas del atentado del 11 de septiembre. La franquicia sabía que iba a llenar el MCI Center durante toda la temporada y, el comisionado de la NBA, que ganaría más audiencia.

Desde que sus Bulls y él les eliminaran en 1997, la franquicia no había vuelto a los playoffs, y, además, llevaban tres temporadas por debajo de las 30 victorias. Se unía, junto a Lue y los cuatro novatos, a una plantilla formada por: Chris Whitney, único jugador que seguía desde 1997, contaba con experiencia de ocho temporadas pero solo 15,4 minutos por partido. Richard Hamilton, un escolta/alero anotador que comenzaba su tercer año, era el jugador con más nivel y estaba en progresión. Christian Laettner, otrora compañero de Jordan en el Dream Team de Barcelona 92, estaba en declive a sus 32 años. Popeye Jones, jugador dedicado a los rebotes. Hubert Davis, escolta con buen acierto en el triple. Courtney Alexander, Tyrone Nesby y Jahidi White.

Con 38 años, el 30 de octubre de 2001, tres años y cuatro meses después, Jordan volvía a disputar un partido oficial en la NBA. El escenario no podría ser mejor: el Madison Square Garden. Estuvo 36:42 minutos en pista, en los que aportó 19 puntos (5/6 T1, 7/18 T2, 0/3 T3), 5 rebotes, 6 asistencias y 4 robos. Buen partido de regreso, aunque la victoria no se obtuvo por poco (93-91).

En su noveno partido ya anotó 44 puntos (9/11 T1, 16/31 T2, 1/2 T3), ante sus últimos rivales de las Finales, Utah Jazz.

Estaba acercándose al nivel de años atrás, con peores porcentajes de acierto, eso sí, pero el equipo perdió hasta ocho partidos seguidos. Con un récord de 5 victorias y 12 derrotas, M.J. empezó a jugar más en equipo y los Wizards sorprendieron con nueve triunfos consecutivos, en los que promedió 33,2 minutos, 20,1 puntos, 5,7 rebotes, 5,9 asistencias, 1,3 robos y 0,4 tapones.

Tras dos derrotas, en las que hizo un total de 13 de 38 en lanzamientos, llegó su resarcimiento. En el siguiente partido le valieron 38:13 minutos para meter 51 puntos (9/10 T1, 21/36 T2, 0/2 T3) a los Hornets ante el público de Washington y llevarse la victoria 107-90.

Dos día después, el 31 de diciembre, también en el MCI Center, con el marcador 34-36 a favor de los Nets a falta de 1:55 minutos para llegar al descanso, comenzó a convertir canastas con firmeza y liderazgo, llegando a anotar 22 puntos consecutivos de su equipo en 6 minutos. Acabó con 45 puntos (12/13 T1, 15/29 T2, 1/3 T3) en 38:28 minutos y un triunfo contundente por 98-76.

Más adelante llegaron dos triunfos con sendas canastas ganadoras suyas, hasta que el 24 de febrero, con un balance de 27 victorias y 28 derrotas, unas lesiones le hicieron ausentarse durante 12 encuentros (4 victorias – 8 derrotas). A la vuelta, empezó el partido desde el banquillo, tras 887 partidos seguidos como titular. Solo intervino en siete partidos más (3-4), todos como suplente, participando tan solo 21 minutos de media y sumando 12,4 puntos. En los últimos ocho partidos de liga que quedaban, el equipo ganó tres y perdió cinco, alcanzando un balance final de 37 victorias y 45 derrotas, quedando fuera de playoffs.

En total disputó 60 partidos (30 victorias / 30 derrotas). Sus promedios fueron de 34,9 minutos, 22,9 puntos (79% T1, 42,6% T2, 18,9% T3), 5,7 rebotes, 5,2 asistencias, 1,41 robos, 0,43 tapones y 2,7 pérdidas. Fue el mejor en puntos, asistencias y robos del equipo, segundo en minutos y tercero en rebotes. Solo Hamilton (20) y Whitney (10,2) promediaron más de 10 puntos. A pesar de que la plantilla carecía de experiencia, si Jordan no se hubiera perdido 22 partidos, podrían haber obtenido un puesto en playoffs. Además, Hamilton, Laettner y Davis, también se perdieron muchos encuentros. Resultó ser el equipo con mejor porcentaje de triples (38,8%) pero conseguían pocos; al igual que tenían pocas pérdidas de balón pero era un equipo poco anotador.

Leer  Resumen semanal en el salvaje oeste

Jordan seguiría una temporada más, y el equipo se renovó. Seleccionaron a los novatos Jared Jeffries y Juan Dixon, ficharon a los agentes libres Larry Hughes (base/escolta joven con buen nivel), Byron Russell (el defensor de M.J. en los dos últimas Finales ganadas) y Charles Oakley (su compañero en los Bulls entre 1985 y 1988, que estaba a punto de cumplir 39 años), y realizaron un traspaso importante: Davis y Hamilton a cambio de Jerry Stackhouse (escolta/alero anotador) y Brian Cardinal.

El equipo comenzó perdiendo en Toronto (74-68) con una bajísima puntuación, y sin embargo, en el siguiente partido vencieron a los Celtics 114-69. Kwame Brown empezó los dos partidos con muy buenas sensaciones (16 pts, 12 reb, 5,5 tap), pero luego se esfumaron. En los primeros 15 partidos Jordan no salió titular y su presencia en la cancha no llegaba a los 30 minutos, con una aportación de 16,4 puntos. El balance fue de 6 victorias y 9 derrotas. Una vez que Jordan recuperó la titularidad, sus buenas actuaciones no tardaron en llegar. En el triunfo sobre los Pistons de sus excompañeros Hamilton y Davis terminó con 21 puntos, 9 rebotes, 4 asistencias, 6 robos y 2 tapones, anotó 30 puntos a los Hawks y 33 a los Grizzlies. El 31 de diciembre el equipo comenzó una racha de cinco triunfos, incluyendo un encuentro con dos prórrogas contra Indiana Pacers, en el que M.J. estuvo en pista 52:48 minutos en los que sumó 41 puntos, 12 rebotes, 4 asistencias y 3 robos. Los Wizards llegaban en positivo a mitad de temporada (21-20). Pocos días más tarde endosaba 45 puntos (9/10 T1, 18/33 T2) a los Hornets, y 20 días después (21-2-2003), con los 40 años cumplidos, conseguía 43 puntos (7/8 T1, 18/30 T2) en una victoria sobre los Nets. Esa anotación se convertía en la máxima de un jugador de más de 40 años.

Dos días después disputó 51:33 minutos en una derrota contra los Mavericks, que es el registro de más minutos disputados en un partido de un jugador de más de 40 años. Seis días más tarde, volvería a disputar más de 48 minutos (49:56). Anotó 10 puntos en la prórroga y vencieron a los Rockets.

Estaba jugando más y mejor desde que había cumplido 40, y el equipo, a falta de nueve partidos, aún tenía opciones de playoffs; estaban igualados con los Bucks, con 34 victorias y 39 derrotas. La diferencia fue que los de Milwaukee estuvieron casi perfectos y solo perdieron un partido más, mientras que Wizards solo pudo ganar tres, a pesar del esfuerzo de Jordan (39,4 minutos, 21 puntos, 7,8 rebotes, 4,1 asistencias). Una vez descartada la postemporada, el último baile daría lugar el 16 de abril en el First Union Center de Philadelphia, que se convirtió en un homenaje. Con el partido perdido (64-89) en los tres primeros cuartos, estaba viendo el último cuarto desde el banquillo hasta que a dos minutos y medio para acabar el partido, salió para satisfacer el clamor del respetable que desde las gradas pedía su presencia en el juego; paseó un minuto, recibió una falta a propósito para que lanzara dos tiros libres, los anotó y fue cambiado entre aplausos. Sus estadísticas fueron 28:10 minutos, 15 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias.

En total disputó los 82 partidos. Sus promedios fueron de 37 minutos, 20 puntos (82,1% T1, 45% T2, 29,1% T3), 6,1 rebotes, 3,8 asistencias, 1,50 robos, 0,47 tapones y 2,1 pérdidas. Fue el mejor en robos del equipo y segundo en minutos, puntos y rebotes. Solo Stackhouse (21,5) y Hughes (12,8) promediaron más de 10 puntos y ambos se perdieron más de diez partidos. Obtuvieron el mismo balance que en la anterior temporada (37-45).

Al día siguiente del último partido se retiraba definitivamente.

Otro Jordan llegaba a la franquicia, el entrenador Eddie Jordan y obtuvieron 12 victorias menos.

Temas relacionados
Daniel Galea Monreal

Estadísticas y curiosidades del baloncesto.
Autor del libro Baloncesto de película