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Caerse y volverse a levantar

La Copa del Rey ha hecho estragos, tanto por las derrotas de equipos del supuesto nivel del Barça cómo por las lesiones de jugadores muy importantes como pueden ser Jaime Fernández o Anthony Randolph, pero entre toda esta maraña de problemas un equipo sale muy reforzado a pesar de la cantidad de detrimentos sufridos, el Unicaja.

El equipo malagueño se encontraba bajo la lupa de una afición decepcionada, y es que el ambiente estaba ciertamente enrarecido tras las diferentes protestas y pitadas contra directiva y entrenador. Aún así, el equipo no llegaba a la Copa en mala dinámica ganando 8 de los últimos 12 partidos previos al torneo del KO mostrando una gran intensidad y calidad defensiva, algo que les valió para ser primeros de grupo en el Top 16 de la Eurocup. A pesar de esto, el entorno se encontraba ciertamente crispado y no había esperanzas de conseguir nada importante en la Copa mas tras no haber fichado a un 5 y realizarse ciertas conductas desde el club malagueño que extrañaron, cómo la provocación del presidente invitando a un sector de la afición a hablar después del partido realizando un gesto bastante cuestionable o incluso dar a entender a los seguidores del club que no deberían quejarse y aceptar la situación en la que se encontraba el equipo.

Deon Thompson y Alberto Díaz celebran el 2+1 que certificaba la victoria

Lo que nadie se esperaba ocurrió, y el Unicaja llegó a la final realizando un sensacional baloncesto. Defensivamente, no se veía a un Unicaja a este nivel desde hace muchos años y automaticamente, los problemas en el ataque estático desaparecen al ser capaces de correr y anotar al contrataque elevando el número de posesiones por partido. Esto es algo que mucha gente reclamaba pero que no acababa de llegar con regularidad sino a simples destellos. Cabe destacar el quinteto con mejor rating neto de toda la liga, el cual es formado por Alberto Díaz, Jaime Fernández, Adam Waczinsky, Carlos Suárez y Rubén Guerrero, es decir, 4 nacionales y Waczinsky que prácticamente es un malagueño más, algo que demuestra el gran bloque nacional y de cantera de Unicaja de Málaga. El rendimiento de los jugadores fue muy bueno, pero no hay que olvidar la gran dirección de Luis Casimiro que acalló todas las críticas (incluida la mía), no solo con una gran gestión de quintetos y trabajo defensivo sino también exteriorizando un gran discurso de ambición demostrando la grandeza del club al que representa. La final fue muy desafortunada pero en parte no fue responsabilidad del equipo, el factor lesiones y horarios resultó favorable al Madrid que además fue una auténtica apisonadora.

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El pívot del Unicaja, Rubén Guerrero, celebra una canasta durante el partido de la segunda semifinal de la Copa del Rey

Durante esta copa se demostró que el baloncesto en Málaga es algo especial, y que nunca se debería perder. La afición fue ejemplar y verificó que es una de las mejores aficiones de Europa. Este ambiente de baloncesto y de triunfo parece haber motivado a más de uno en Unicaja Banco y es que quién no se emociona ante tal panorama. Aparentemente, se han dado cuenta de que el subirse al carro del baloncesto europeo moderno y ser un referente lo tienen en la palma de la mano y se han puesto manos a la obra. A lo largo de este gran fin de semana para el equipo cajista se han realizado ciertas gestiones muy importantes, adelantándose a equipos como el Baskonia o el Madrid y es que una de las sensaciones de la Liga Endesa y miembro de las lista de posibles remplazos de Jaycee Carroll va a convertirse mañana lunes en nuevo jugador de Unicaja de Málaga. Es un golpe de efecto tremendo, nadie lo esperaba y se daba por hecho que Axel Bouteille acabaría en un licencia A pero Manolo Rubia es más listo que nadie y fue capaz de adelantarse a todo el mundo, pagando su traspaso para que acabe la temporada en Málaga. Este movimiento demuestra una ambición y capacidad de movilidad que desde hace mucho tiempo no era vista en el club malagueño.

Nadie se esperaba esto pero así es Málaga, estas cosas pasan. Desde distintos puntos de vista o bandos tanto de la propia afición como desde el club se pueden echar en cara ciertas cosas, pero a todos nos une lo mismo, el baloncesto y sobre todo el Unicaja, y es que somos grandes y no podemos dejar de serlo. Igual que hay que hacer un tirón de orejas cuando las cosas se hacen mal, hay que aplaudir cuando las cosas se hacen bien, y se va a demostrar en el próximo partido contra el Madrid que en esta ciudad hay baloncesto para rato.